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4 errores de dinero que he cometido (y que puedes evitar)

Nuestra relación con el dinero es compleja. Por un lado, el dinero es algo que codiciamos y necesitamos, pero por otro lado, el dinero también actúa como símbolo de riqueza y estatus. Ninguna otra mercancía juega con nuestras emociones como lo hace el dinero. Lo extraño del dinero es que muchos de nosotros tenemos diferentes actitudes hacia él, dependiendo de nuestra cosmovisión y de cómo fuimos comprados.

A lo largo de los años, he cometido una buena cantidad de errores monetarios y terminé gastando más de lo que debería o perdiendo oportunidades para aumentar mi riqueza. Creo que es importante para nosotros ser capaces de mantener pequeños estos errores y aprender rápidamente de ellos para que no se conviertan en una bola de nieve y destruyan por completo nuestra riqueza.

Aquí hay cuatro errores de dinero que he cometido y que puede evitar fácilmente.





Mujer agarrando su cabello con desesperación

Fuente de la imagen: Getty Images

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1. Llevar saldos de tarjetas de crédito mes a mes

Deslizar esa tarjeta de crédito es tentador, ¡pero tenga cuidado con los cargos asociados con no pagar su saldo cada mes! Los bancos felizmente le permitirán usar esa tarjeta de crédito para una variedad de compras, pero impondrán una fuerte tasa de interés de hasta 25% a 28% por año sobre cualquier saldo que no se pague a tiempo.



Durante mi juventud, felizmente ignoraba esto y por curiosidad, pasé un pequeño saldo mío pasado su fecha de vencimiento. Los cargos que me acusaron posteriormente me llevaron rápidamente a darme cuenta de la locura de mis acciones. Por lo tanto, recuerde liquidar todas las deudas de tarjetas de crédito a tiempo y en su totalidad. No hacerlo absorbería dinero en efectivo valioso que podría usarse para otros fines más útiles.

2. Quedarse sin fondos para la inversión

Cuando comencé a invertir en 2006, no tenía ni idea de cómo administrar mis fondos de inversión. Una buena práctica sería inyectar dinero lenta pero constantemente en empresas prometedoras a lo largo del tiempo, permitiendo que la belleza de la capitalización haga su magia. Durante tiempos normales, esto podría haber funcionado a las mil maravillas.

Sin embargo, cuando me enfrenté al inicio de la Gran Recesión en octubre de 2008, no pude contener mi emoción al ver tantas gangas y rápidamente desplegué mi capital. Resultó que me apresuré demasiado, ya que los precios de las acciones y las valoraciones continuaron descendiendo hasta marzo de 2009. Como me había desplegado demasiado rápido, me quedé sin efectivo precioso para promediar mis posiciones a medida que avanzaba la crisis. Los inversores deben aprender a controlar el ritmo de la compra de acciones correctamente para evitar este error que cometí.



3. Compras por impulso

Los minoristas son expertos en comercializar productos y servicios que ni siquiera nos damos cuenta de que necesitamos, lo que resulta en compras que se realizan de forma espontánea. Tuve un caso de disonancia cognitiva hace unos años al comprar una guitarra bastante cara, ya que me gustaban mucho los instrumentos musicales en ese momento. Mirando hacia atrás, ahora reconozco que fue una fase pasajera en mi vida y terminé sin comprometerme a aprender el oficio.

La guitarra terminó siendo muy infrautilizada y se convirtió en un elefante blanco, acumulando polvo en mi habitación. Ser varios cientos de dólares más pobre no era la razón de mi malestar; se trataba más bien de no pensar en la compra y dejar que mis emociones se apoderaran de mí. Ya que estaba comenzando como un principiante de guitarra, podría haber comprado una guitarra de gama baja para evaluar si estaba interesado en dominar el instrumento, en lugar de gastarme en un modelo más caro desde el principio.

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Para la compra de artículos de mayor precio, mi consejo sería considerar cuidadosamente si realmente lo necesita o si podría arreglárselas con una versión más barata. No caiga en el truco de la compra impulsiva que los especialistas en marketing nos juegan constantemente.

4. Cobertura de seguro insuficiente

Estaba bastante seguro de que estaba bien cubierto en términos de necesidades de seguro cuando comencé en mi carrera después de graduarme. Tenía un excelente plan de vida y plazo, cobertura de hospitalización y también protección contra enfermedades críticas en caso de que ocurriera algo inesperado. Sin embargo, no me di cuenta de que me había olvidado de comprar un plan de accidentes.

Siendo un ávido jugador de squash, la probabilidad de sufrir una lesión era alta. Durante una de mis sesiones, inadvertidamente sufrí una lesión muscular porque no hice un calentamiento adecuado. Las posteriores sesiones de recuperación y fisioterapia terminaron costando una suma importante, y en retrospectiva me doy cuenta de que debido a la naturaleza punitiva del deporte que estaba practicando, al menos debería haber pensado en comprar una póliza de accidentes para cubrirme en caso de deportes. lesiones.




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